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Placas fotovoltaicas policristalinas o monocristalinas

Muchos de nuestros clientes, después de haber hecho una búsqueda por internet de las diferentes posibilidades de soluciones fotovoltaicas, nos acaban contactando y muchos de ellos nos hacen la misma pregunta: ¿qué placas son mejores, las policristalinas o monocristalinas? Como la respuesta a esta pregunta es, “depende”, en este artículo os contamos, de forma muy resumida y sencilla, en qué casos es mejor utilizar tecnología de placas fotovoltaicas monocristalinas y cuando es mejor utilizar tecnología policristalina.

Es importante destacar que no todo acaba con placas fotovoltaicas monocristalinas o policristalinas. Sobre esta tecnología se incorporan otros elementos a esta tecnología base, produciendo placas aún mejores y más eficientes. En la última sección de este artículo os hacemos un pequeño resumen de este último concepto tan interesante.

  • Placas fotovoltaicas monocristalinas

Las placas monocristalinas se reconocen rápidamente por su color negro y uniforme, con las células solares recortadas con unos ángulos de 45º en sus extremos.

Este tipo de placas son las primeras que se inventaron y fabricaron y, por tanto, tienen una historia de evolución tecnológica de más de 50 años, su proceso de diseño y fabricación es muy maduro y, por tanto, muy cuidadoso y estable. Esto radica en un producto de mucha calidad que se manifiesta en un alto rendimiento. Es decir, por los mismos metros cuadrados de placas solares, las monocristalinas consiguen captar más energía que las policristalinas.

A cambio de esta eficiencia, las monocristalinas tienen una fabricación costosa, tanto por la pureza de su material de silicio que se utiliza para fabricarlas, como por el mismo proceso de fabricación.


 

  • Placas fotovoltaicas policristalinas

Las placas solares policristalinas, como las monocristalinas, se identifican rápidamente por su color azulado y no uniforme.

Comparado con las monocristalinas, su eficiencia es ligeramente más baja pero también lo es su fabricación. Por lo tanto, su coste también es menor.

De este modo, las placas policristalinas serán muy interesantes en aplicaciones donde el espacio no sea un problema y podamos instalar todas las placas que queramos.

Cuando el espacio es realmente un problema y buscamos la máxima eficiencia en cada metro cuadrado de nuestro tejado, las policristalinas dejan de ser recomendables y pasa a ser mejor opción las monocristalinas.


 

  • Más allá del “monopolio”

En placas solares de altas prestaciones, encontramos tecnologías híbridas con silicio “amorfo” de capa fina. Este tipo de silicio permite tener más rendimiento de la placa solar en temperaturas altas o, las placas convencionales, pierden rendimiento. En un país como Cataluña donde las temperaturas en los tejados de las casas pueden ser elevadas durante muchos meses del año, es una variable importante a tener en cuenta. La tecnología de capa fina también permite mantener un rendimiento alto en situaciones de sombra parciales, paneles sucios o nubes. Aunque representan un porcentaje de entre un 10% y 15% comparado con una solución clásica monocristalina, teniendo en cuenta una vida de 25 años de producción de la placa, terminan siendo muchos kWh de potencia de diferencia.

Otro tipo de tecnología avanzada es la doble capa, llamado en inglés: bifacial cell. Esta tecnología permite incrementar la captura de energía por parte de los paneles solares, ya que captura las reflexiones de los rayos solares que llegan detrás de la placa solar. Este pequeño detalle acaba también marcando la diferencia, permitiendo una mayor eficiencia por panel.

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