¿Qué es la energía solar fotovoltaica?

14.05.2020

La energía solar fotovoltaica es una fuente de energía alternativa y de origen renovable pues proviene de la luz solar transformada en electricidad. El uso del término fotovoltaico tiene su origen en Reino Unido, si bien fue el francés A.E. Becquerel quien descubrió el efecto fotovoltaico en 1838. Su significado parte de los vocablos griegos phos (luz) y -voltaico, por la relación con la electricidad y en homenaje al físico italiano Alejandro Volta quien, entre otros hallazgos, descubrió la pila eléctrica.

La energía solar siempre ha estado presente en la vida del planeta, es indispensable para nuestra existencia y la humanidad ha realizado un largo recorrido en la historia del aprovechamiento de esta fuente inacabable de luz que parte del año 400 a.C., época en la que los griegos diseñaban sus viviendas de modo que aprovecharan al máximo la luz solar (energía solar pasiva).

De la energía solar térmica, que alcanzó su auge en el siglo XVIII, pasamos a la actual energía fotovoltaica.

¿Cómo funciona la energía solar fotovoltaica?

El efecto fotovoltaico o fotoeléctrico, es la base de este tipo de energía: consiste en transformar la energía solar en energía eléctrica por medio de semiconductores, conocidos popularmente por células fotovoltaicas. Los paneles solares, formados de células, son las superficies de recogida de la luz del sol, y son las células solares las responsables de absorber los fotones -un tipo de partícula del rayo solar- y emitir electrones.

Las células fotovoltaicas están elaboradas habitualmente a base de silicio, conductor de corriente. Para que todo ello ocurra, necesitan captar la radiación solar el máximo de horas diarias, y aunque es evidente, a más paneles, más generación de electricidad.

La clave es que dicha corriente continua debe convertirse en corriente alterna, para ser apta para el consumo en el hogar, y la cuestión está en su almacenamiento.

¿Cómo se almacena la energía solar fotovoltaica?

Según los expertos nuestro planeta recibe 10.000 veces más energía solar de la que se necesita para el consumo humano. Tanto el uso de esta energía como su almacenamiento han sido las grandes cuestiones de los últimos siglos.

Al principio toda energía no consumida en el momento se perdía; gracias a la tecnología se ha podido resolver la problemática mediante por ejemplo las baterías solares. Su función es transformar la energía almacenada en electricidad. Están compuestas de celdas electroquímicas que se ocupan de guardar toda la energía sobrante y mantenerla a punto para el suministro a las instalaciones.

¿Qué beneficios tiene la energía solar fotovoltaica? 

La energía solar fotovoltaica es limpia, fiable y una de las energías renovables actualmente más beneficiosas. Es una fuente de energía infinita y no contaminante, renovable, puede dimensionarse (desde viviendas domésticas hasta plantas industriales), no contamina, es apta para puntos aislados, zonas rurales o de difícil acceso, fomenta el empleo local y contribuye al desarrollo sostenible.

Entre otros, el autoconsumo tiene muchas ventajas tanto económicas como sociales y medioambientales. 

¿Qué aplicaciones tiene la energía solar fotovoltaica?

Principalmente su uso es el de generar energía eléctrica y suele diferenciarse en dos grandes grupos de sistemas: conectados a la red eléctrica y aislados de ésta.

En el caso de zonas conectadas suele aplicarse por razones de ahorro y sostenibilidad. En el segundo caso, sus aplicaciones más comunes son:

  • Señalización y comunicaciones (carreteras, repetidores, navegación aérea y marítima...)
  • Alumbrado público (calles, monumentos, estaciones)
  • Sistema de depuración de aguas
  • Aplicaciones agrícolas y ganaderas
  • Electrificación de viviendas en zonas aisladas (sin red eléctrica)

¿Qué impacto ambiental tiene la energía solar?

Potenciado especialmente tras la Guerra del Golfo, esta energía es una de las energías renovables más preciadas por ser una fuente inagotable, frente a los combustibles fósiles (petróleo).

Se genera energía eléctrica directamente a partir de la luz del sol, sin requerir ningún tipo de combustión, evitando polución térmica o emisiones de CO2, ambas favorecedoras del efecto invernadero.


El principal elemento de las células solares es el silicio, del que se requiere una cantidad no significativa, y a su vez éste proviene de la arena, que se encuentra de forma abundante.

No produce vertidos ni elementos contaminantes, no tiene incidencia sobre el suelo (características fisicoquímicas), no erosiona, no altera aguas superficiales ni acuíferos, tiene una nula repercusión sobre la vegetación y en los animales (elimina tendido eléctrico, lo cual beneficia a las aves especialmente).

En cuanto a la población, la energía solar fotovoltaica no emite ruido, supone una clara ventaja frente a los generadores de electricidad necesarios en zonas rurales o aisladas de la red eléctrica.

La necesidad de suelo para instalaciones de sistema fotovoltaicos es de dimensión media y en cualquier caso no supone un impacto relevante, además de que pueden instalarse en tejados de edificios y viviendas, reduciendo aún más la ocupación superficial. Son fácilmente integrables en los entornos con viviendas por lo que se minimiza el impacto visual.

Por último, los sistemas de energía solar fotovoltaica son fáciles de instalar y aportan un ahorro económico desde el primer día.

El cálculo de superficie de paneles solares y de baterías solares debe realizarse por profesionales para garantizar tanto la correcta instalación de como la dimensión óptima en cada caso. 

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