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Instalación fotovoltaica en comunidades de vecinos: una medida de ahorro energético

Con la entrada en vigor del Real Decreto 244/2019, ha quedado totalmente regulado y además se estimula y fomenta, el uso de instalaciones fotovoltaicas de propiedad y disfrute compartido. Sin duda, el objetivo principal de permitir esta modalidad compartida de una instalación fotovoltaica, es dar la posibilidad a comunidades de vecinos de edificios residenciales, es decir, bloques de pisos, de utilizar la azotea típicamente de propiedad compartida por todos los vecinos y vecinas, para la instalación de placas solares fotovoltaicas.

El 60% de la población en España vive en edificios residenciales con comunidad de vecinos. Por tanto, ha sido vital que el Real Decreto 244/2019 posibilite el uso de la fotovoltaica en este tipo de propiedades.

Una de las preguntas recurrentes de nuestros clientes es: ¿vale la pena la instalación de un sistema fotovoltaico para una comunidad de vecinos? La respuesta evidentemente es que sí. Vamos a ver a continuación cuales son nuestras conclusiones después de estudiar este tipo de instalaciones:

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1. Tipos de uso de consumo eléctrico

El consumo eléctrico de las zonas comunes de los edificios residenciales es menos eficiente y más constante durante todo el día. Es decir, identificamos que muchas zonas comunes tienen las luces encendidas las 24 horas del día. En pasillos, parkings, escaleras y muchas zonas interiores donde no entra luz solar siempre hay una luz de cortesía que puede ser mayor o menor dependiendo del tipo de arquitectura del edificio. Esto en una vivienda no sucede ya que el uso de los puntos de luz está básicamente asociado a estar o no estar en una zona o habitación determinada de la casa. Nunca tenemos luces que siempre permanecen encendidas. 

Por tanto, podemos ver que tenemos un consumo constante que provocará que, durante las horas de sol, la generación eléctrica de nuestras placas solares se pueda utilizar perfectamente. En este caso, no es como en las viviendas, donde, además de lo comentado sobre el uso más selectivo de la luz, durante las horas de mayor generación solar estamos fuera de casa -por ejemplo trabajando- y no aprovechamos, de lunes a viernes, la energía instantánea generada.    

2. Consumos elevados

Los consumos eléctricos de las comunidades de vecinos acostumbran a ser entre el 30% y el 50% de los presupuestos anuales. En el caso de tener dos ascensores o incluso piscina, muy común por ejemplo en nuevas construcciones de ciudades como Barcelona, el consumo eléctrico pasa a ser muy importante, convirtiéndose en la partida presupuestaria más elevada de todo el gasto mensual y anual de la comunidad. 

De este modo, la instalación de un sistema fotovoltaico permite reducir drásticamente la factura eléctrica en torno a un 50% y, por tanto, debido a su peso dentro del presupuesto de la comunidad, reducir también de forma notable las quotas que cada vecino debe aportar, normalmente de forma mensual o trimestral para los gastos generales de la comunidad de vecinos. 

En las zonas comunitarias también encontraremos equipamiento de tipo industrial con unos consumos muy elevados. Aparte de instalaciones muy evidentes como los ascensores que tienen un consumo muy elevado, tenemos por ejemplo extractores de humos en parkings, los cuales, cuando se ponen en marcha con un sistema de detección de humos propio, tienen un consumo muy importante. Los motores de las puertas de los parkings también son equipos que, en comunidades grandes, suelen funcionar permanentemente durante todo el día, y su consumo es realmente importante.

¿Cómo funcionaría una instalación fotovoltaica en una comunidad de vecinos?

La instalación para la comunidad de vecinos es muy sencilla. Se trata de una instalación rápida de llevar a cabo, en unos dos o tres días y sin ningún tipo de dificultad. Se instalan las placas fotovoltaicas en la azotea, un inversor convierte la corriente continua de los paneles a corriente alterna 230 VAC, conectándose a la entrada del contador propio de la comunidad de vecinos. La instalación, además de aportar energía a todas las zonas comunes, puede verter los excedentes de energía generados a la red eléctrica pública, los cuales deben ser comprados obligatoriamente por la distribuidora eléctrica, generando un ingreso extra a la comunidad en forma de descuento adicional en la factura de la luz. Además Solideo se encarga de todos los trámites administrativos y burocráticos con el ayuntamiento, así como de la empresa distribuidora de energía para la legalización de la instalación.

Esta modalidad de instalación fotovoltaica para las zonas comunes, acorde a nuestra experiencia, como decimos, es sencilla, rápida y económica. Además, el ahorro, como es sabido, es desde el primer día de la instalacion, por tanto, la comunidad de vecinos pasará a ahorrar en su factura de la luz desde el minuto uno de la puesta en servicio de la instalación. Con un retorno de la inversión de 3 a 5 años, nuestros ingenierios diseñan soluciones con una garantía de los elementos principales (placa fotovoltaica e inversor) de 25 años. Por tanto, instalamos un equipamiento que nos garantiza servicio durante al menos este periodo. Simplemente hará falta una revisión anual para ver que todos los sistemas siguen en pleno rendimiento. 

Además damos acceso vía web y móvil a los vecinos o al presidente de la comunidad, a una aplicación donde se pueden ver los niveles de energía generados, que toda la instalación funciona correctamente, así como los consumos de la comunidad y excedentes vertidos a la red. Por tanto, aportamos medios a la comunidad para saber, en todo momento, el estado de funcionamiento de la instalación.

¿Cuándo se complica una instalación fotovoltaica para una comunidad de vecinos?

Acorde a nuestra experiencia, las instalaciones o, mejor dicho, el proceso de decisión para la instalación, se complica cuando los vecinos deciden dimensionar la instalación no solamente para suministrar energía gratis y limpia a las zonas comunes, sino que se aprovecha una instalación más grande para compartir el consumo entre los propios vecinos. 

Teóricamente, el uso porcentual de cada vecino de la energía generada va asociada a la potencia contratada de cada uno. La potencia contratada es la referencia que la ley marca para hacer llegar más o menos energía proporcionalmente a cada vecino. Pero a veces esta repartición no es del agrado de los vecinos y se decide llevar a cabo un contrato privado entre los mismos para ajustar los niveles de utilización de la instalación fotovoltaica. 

Este proceso, como se puede imaginar, puede llegar a ser complejo y difícil de superar, sobre todo en comunidades de vecinos con muchas familias donde aunar los intereses de cada una de ellas puede llegar a ser complejo.   

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